• Jonás

MÍRAME A LOS OJOS



En una entrevista de trabajo siempre te aconsejan mirar a los ojos todo el tiempo a la persona que tienes enfrente so pena de ser catalogado como alguien que no inspira confianza. En mi caso el tema iba por otro lado. No soportaba mirar a los ojos por más de unos segundos a mi interlocutor debido a una timidez cultivada por varios años. Es probable que por mis ancestros campesinos, estaba arraigada la costumbre de hablar mirando hacia un punto fijo, normalmente era en el suelo, porque igual escuchaban y medianamente entendían lo que querías comunicar.

Cuando acerqué mi mano, él me la detuvo y me la cerró con las monedas dentro. Luego me dijo: "Gracias por hacerme real otra vez", y se fue sin recibir las monedas.

Afortunadamente, con el paso del tiempo y el vencimiento gradual de la timidez, me he lanzado al mundo mirando a las personas a los ojos. Ha sido algo completamente revelador. Eso de quedarse con un pedacito del alma del otro por un instante ha sido revelador. He podido experimentar una conexión directa, un ir más allá, un explorar un vasto territorio que ha aumentado significativamente mi mundo conocido.


Un día se me acercó un indigente en la calle, y premeditadamente decidí mirarlo a los ojos con toda la amabilidad posible y al mismo tiempo intentar escuchar atentamente sus palabras. Su discurso salía de una manera completamente automática, y poco a poco, sus palabras se fueron agotando hasta quedarse callado. Fueron escasos segundos en que ninguno dijo nada, y sentí como algo dentro de él se encendía. De manera inconsciente metí la mano en mi bolsillo y saqué unas monedas para darle. Cuando acerqué mi mano, él me la detuvo y me la cerró con las monedas dentro. Luego me dijo: "Gracias por hacerme real otra vez", y se fue sin recibir las monedas.


Una mirada tiene un poder enorme, algunas veces más que las palabras. Cuando miramos con plena consciencia vemos más, entendemos mejor y la mente se silencia por un instante. Practica observar sin juzgar, intenta solamente detallar las cosas, trata de hacerle entender al otro que estas ahí plenamente para escucharle.


Te invito a que siempre que te dirijas a alguien lo mires a los ojos, conectes con esa persona, percibas y recibas un poco más de ella, y compartas a la vez un poco de tu esencia. Si puedes hacer el ejercicio anterior agregando una leve sonrisa, notarás como a veces se puede detener el tiempo.




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